El cine como… ¿una industria cultural?

A pesar de que los guiones de cine venezolano han abarcado distintas temáticas, existe un notable un énfasis en resaltar las problemáticas sociales, no sólo como referencia en las historias, sino también como principal tema de desarrollo. Soy Un Delincuente, de Clemente de la Cerda, y Simplicio, de Franco Rubartelli, fueron las películas venezolanas más taquilleras de la década de los 70, cuando la cinematografía venezolana comenzó a experimentar un crecimiento notable. Por su parte, La Hora Cero y Secuestro Express han sido las dos películas locales más exitosas del nuevo milenio y ambas abordan problemáticas sociales como tema central. Aún así, conviene identificar plenamente cuál es el verdadero motivo de su éxito en las salas de cine; otros filmes como El Caracazo y Amaneció de Golpe (con temáticas histórico-sociales) no han alcanzado el nivel de audiencia mínimo para ser considerados un éxito.

Pese al éxito mencionado de los filmes La Hora Cero y Secuestro Express, los proyectos cinematográficos venezolanos y latinoamericanos están fuera de competencia cuando los estrenos de Hollywood llegan a las salas locales. Sin embargo, otros países como Argentina y México han podido obtener un mayor respaldo para el cine local en comparación con Venezuela, quien tiene una relación 98% (estrenos internacionales)- 2% (estrenos locales); México, quien también emprendió su camino al desarrollo cinematográfico a finales del siglo XIX, hoy en día mantiene un margen de separación entre las cifras de películas internacionales y locales menor al existente entre los filmes venezolanos y los extranjeros.

Siguiendo dentro del marco del cine latinoamericano, en el caso de Argentina, las películas locales han sido, incluso, merecedoras de premios de La Academia: el mayor evento de premiación para la cinematografía. Esto demuestra que el éxito de un filme no sólo se limita a reconocer el lucro generado por venta de boletos, sino que, por el contrario, el reconocimiento artístico también forma parte de los intereses por los que se realiza un largometraje; a largo plazo, los reconocimientos artísticos son la base de nuevos proyectos y ofertas laborales.

Comentarios frecuentes catalogan a los filmes venezolanos como repetitivos y de bajo presupuesto. Sin embargo, a pesar de que el público muestra su descontento con las insistentes tramas dejando, en algunos casos, las salas vacías, los cineastas siguen apostando por largometrajes que centran sus historias en problemáticas sociales. Viéndolo desde el punto de vista de mercado, no tiene mucho sentido apostar por un proyecto que no responde a las necesidades para las que fue creado. Pues, la producción de una película no tiene como objetivo principal, en la mayoría de los casos, exaltar contenido artístico por el simple hecho de ser arte, sino, más bien, aprovechar ese contenido para generar lucro; de allí nace el concepto de cine como industria cultural.  Los filósofos Horkheimer y Adorno crean el concepto de industria cultural como todo medio de comunicación, que por ser una producción masiva y un negocio, no son considerados principalmente un producto artístico porque su objetivo es el consumismo. Como crítica hacia la producción masiva, los autores afirman que este tipo de bien llevaría al individuo a su atrofia creativa, al de su espíritu crítico, así como también al de su sentido de entretenimiento y diversión, pues el motivo principal por el que se produce el filme no es cultural, sino de intereses terciarios. No obstante, si la película es producida por el Estado, esta si se considera un arte, pues, en este caso, el principal interés es el desarrollo cultural.

Como contraste a la postura de Horkherimer y Adorno, Walter Benjamín, otro pensador, considera que el cine sí es una forma de expresión artística, sólo que no se rige por los patrones de producción artesanal, sino que adopta nuevo medios de producción para su elaboración; por lo tanto, este no debe ser un elemento clave para determinar si una película es una expresión artística o no.

Si bien es cierto que las manifestaciones artísticas reflejan las preocupaciones y emociones de sus creadores, un colectivo de cineastas han estado apostando desde los inicios por una preocupación común que sigue siendo poco receptiva ante el gusto del público.

Posted on January 11, 2013, in Cine, Cine venezolano. and tagged , , , , . Bookmark the permalink. Leave a comment.

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